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El último deseo (cuento corto)

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El último deseo es un cuento corto incluido en la colección homónima. La historia describe las circunstancias del primer encuentro entre Geralt y Yennefer.

ArgumentoEditar

Geralt y Jaskier se encuentran pescando en la orilla del río, o al menos lo intentaban. Jaskier saca con su sedal una especie de vasija antigua con un extraño sello mágico. El brujo advierte al poeta que no lo toque pero Jaskier no le hace caso alguno. Cuando Geralt intenta quitársela, se les cae al suelo, liberando un humo extraño y mágico. El humo se concentra dando forma a una especie de genio. Jaskier recita rápidamente dos deseos: uno es que quiere ver muerto a su rival en la poesía, y el otro es que desea el amor de una preciosa noble. El genio hace caso omiso a sus ruegos y le coge por la garganta. Geralt salta en su ayuda y consigue auyentar al extraño ser recitando un antiguo exorcismo que le enseñó una sacerdotisa, tiempo atrás. Al hacerlo, el genio se convierte en polvo y huye a toda prisa.

Geralt lleva a Jaskier a la ciudad en busca de ayuda, ya que ha sufrido alguna especie  deenvenenamiento mágico y necesita de la ayuda de un curandero. Los soldados no les dejan pasar ya que de noche está prohibida la entrada. A cambio, dejan que se queden en la tienda del puesto de guardia. Allí hay más gente que espera a que sea de día para poder entrar. Entre ellos hay dos elfos, Errdil y Chireadan,. Éste último le cuenta que últimamente no queda ningún hechicero en Rinde (en Redania) por culpa de los impuestos abusivos para el uso de la magia. Geralt debe darse prisa porque sino Jaskier podría no volver a cantar jamás por el daño producido por el veneno. Los elfos sin embargo le cuentan a Geralt que en la ciudad se encuentra temporalmente una hechicera, aunque no está bien vista por las altas esferas de la sociedad, ya que no paga tributos y se encuentra en la casa de un mercader importante, el cual le da asilo. La hechicera se llama Yennefer de Vengerberg.

Por la mañana, Geralt va directamente a casa de Beau Berrant, el mercader que da cobijo a la hechicera. Allí el brujo deja fuera de combate al portero con un golpe seco y entra. Una vez dentro, se encuentra con el mercader, que estaba preparando un vaso de zumo de manzana para Yennefer. Beau está tan perjudicado por el alcohol que se queda dormido a media conversación, momento que aprovecha el brujo para coger el vaso de zumo y dirigirse escaleras arriba hacia los aposentos de la hechicera. Geralt ve a Yennefer bajo las sábanas, con sus ojos color violeta y sus cabellos negros y rizados. Al entregarle el vaso de zumo, la hechicera se da cuenta que no es Beau y le ataca. Geralt consigue detener el hechizo con la señal del Heliotropo y le cuenta a Yennefer que viene en son de paz. El brujo le pide ayuda para salvar a Jaskier y esta acepta, aunque antes quiere bañarse y le recomienda a Geralt que haga lo mismo. Minutos más tarde, ambos se encuentran desnudos en el baño. La hechicera realiza un conjuro con el que su cuerpo se vuelve invisible, por desgracia para Geralt. El brujo le empieza a contar lo ocurrido en la orilla del río y la hechicera se pone a reír. Le cuenta que el exorcismo realizado no sirve para nada y que el motivo por el cual el genio huyó es otro.

Yennefer termina de bañarse, se vuelve visible de nuevo y genera un portal mágico para transportarse hasta la casa de Errdil, lugar donde se encuentran Chireadan y Jaskier. En esta parte se explica cómo todas las hechiceras no son hermosas de nacimiento, sino que al aprender a usar sus habilidades se les obliga a realizar conjuros para parecer hermosas y así mantener el prestigio de su gremio.

Horas más tarde, Geralt se encuentra en la casa del elfo esperando a que la hechicera termine de sanar a su amigo. En ese momento, Yennefer sale de la habitación donde estaba con Jaskier y le pide al brujo que se acerque. La mujer le informa que el poeta ya se encuentra fuera de peligro y que se recuperará por completo. La hechicera le confiesa que el pago por sus servicios será elevado y que lo primero que desea es el sello mágico que contenía la vasija. Geralt sin dudarlo se lo entrega, como muestra de agradecimiento. El brujo se da cuenta que toda la habitación está cubierta de símbolos mágicos que normalmente se utilizan para invocar a demonios del inframundo. Geralt le dice directamente que está convencido que su objetivo es invocar al genio para apoderarse de sus poderes. Cuando el brujo intenta detenerla, se da cuenta que está inmovilizado por culpa de un hechizo que Yennefer había preparado minutos antes para que Geralt estuviera indefenso. Yennefer se le acerca y le besa con pasión. En ese instante, Geralt cae bajo el influjo de un hechizo que le obliga a obedecer cualquier orden de la hechicera. Más tarde, el brujo despierta en una celda junto a Chireadan. Éste le cuenta que mientras estaba bajo el hechizo de Yennefer fue en busca de varios de los miembros del Concejo para "hacerles reflexionar" sobre sus acusaciones infundadas contra la hechicera, ya que la tachaban de prostituta.

Finalmente Geralt cae inconsciente ante las puertas del santuario repletas de soldados. Chireadan le acompaña en la celda ya que cuando Geralt cayó, este le protegió de los soldados. El elfo se sincera con el brujo y reconoce estar enamorado de Yennefer. También le dice que no se atrevió a detenerle, ya que si lo hacía, temía que luego fuera a por la hechicera y le hiciera daño. Mientras hablan, llegan unos guardias y sacan a Geralt de la celda. Los hombres venían por orden de uno de los miembros del Concejo apaleado por el brujo, con la intención de hacerle pagar por sus actos. Geralt desea la muerte de uno ellos y en ese instante el soldado explota en mil pedazos. Horas más tarde, tanto Geralt, el elfo y Neville (el burgomaestre de la ciudad de Rinde) se encuentran en una habitación. Geralt se ve obligado a contarle toda la historia para intentar demostrar su inocencia. Allí también se encuentra Krepp, uno de los miembros del Concejo y sacerdote del templo. Éste explica que seguramente Yennefer quiere apoderarse del genio, ya que podría utilizar todo su poder para su propio beneficio.

Krepp hace una pequeña clase de cultura, explicando que cada elemento (fuego, agua, tierra y viento) es gobernado por sus propios entes. También habla sobre un antiguo hechicero que consiguió tener bajo su control a los d'jinns, entes del aire, encerrándolos en botellas. Mientras hablan, Jaskier aparece de repente en medio de la sala a través de un portal mágico. El trovador tiene un mensaje de Yennefer para los presentes, y es que desea que todos crean que Geralt es inocente. El sacerdote se da cuenta que todo ha sido una trampa de Yennefer, ya que ha obligado a Jaskier a realizar su tercer y último deseo, liberando así al genio para siempre. En ese instante, se escucha un fuerte ruido en el exterior. Todos se acercan a la ventana y ven cómo el genio está destrozando las casas colindantes a la casa del elfo. Al parecer, la hechicera había sido capaz de capturar al extraño ser, pero no lo tenía dominado.

Geralt le pide a Krepp que intente estabilizar el portal por el que había llegado Jaskier, ya que quiere llegar hasta el lugar donde está el genio y Yennefer. Parece que el brujo siente algo especial por la hechicera y Chireadan se ha dado cuenta de ello. Krepp consigue estabilizar el portal y advierte al brujo del peligro que conlleva cruzarlo y enfrentarse al genio, ya que son espíritus vengativos. Geralt lo tiene claro, sabe que tiene que llegar hasta allí, algo le llama a hacerlo, posiblemente el amor. Geralt cruza finalmente el portal y llega junto a Yennefer. La hechicera no entiende porque el brujo ha venido en su auxilio tras todo lo que le ha hecho. La mujer no puede dominar al genio por su extraordinario poder, así que abre un portal para que Geralt huya, pero el brujo no quiere marcharse sin Yennefer, así que la coge contra su voluntad y cruza el portal. Aterrizan en una sala de baile repleta de personas y, en ella, ambos discuten y pelean porque según Yennefer ya casi tenía bajo su poder al genio. Geralt sabe que no es cierto y tiene muy claro que si no hubiera salido de allí, hubiera muerto.

Yennefer intenta volver a través del portal, Geralt le agarra en el último instante y ambos cruzan de vuelta. Al llegar, Geralt cae encima de Yennefer. Se nota una gran atracción entre ambos, imposible de disimular. En un momento de descuido, Yennefer lanza un hechizo que tira a Geralt contra la pared. De mientras, gran parte de la gente de la ciudad, entre ellos Jaskier, se encuentran fuera de la casa, escuchando cómo combaten brujo y hechicera. Krepp, que se encontraba entre la gente fuera de la casa, por fin se da cuenta que el verdadero propietario de los deseos del genio es Geralt, y no Jaskier.

El primer deseo fue que el genio se marchara. Esas palabras son lo que significaban las palabras que Geralt dijo al pronunciar el exorcismo en lengua antigua, en el río, durante el enfrentamiento con el genio (literalmente decían: "vete de aquí cagando leches"). El segundo deseo fue que quería ver muerto al guardia que le estaba dando una paliza en las celdas, así que por ello murió. La hechicera descubre que a Geralt le queda un deseo. El brujo no quiere usarlo porque sabe que en cuanto el genio quede libre se vengará de Yennefer.

En el momento en que el genio se dispone a atacarles, Geralt ya tiene claro cual será su último deseo y lo pide. En ese instante, la casa entera estalla en mil pedazos y el genio, libre ya por haber cumplido los tres deseos, se marcha. Tras la explosión, ambos se encuentran uno al lado del otro, en medio de los escombros. En el libro se explica de forma bastante ambigua, pero se entrevé que con el deseo pedido por Geralt han quedado atados el uno al otro, como si el deseo del brujo hubiera sido estar con Yennefer para toda la vida.

La historia termina con todos los ciudadanos alrededor de la casa destrozada, esperando ver si alguien había sobrevivido. De repente empiezan a escuchar unos extraños gritos de placer procedentes del interior. Chireadan se acerca a una ventana para ver lo que ocurre. El elfo, triste, se aparta y le dice a todo el mundo que están bien y que les dejen a solas. Esa noche Geralt y Yen la pasaron juntos, haciendo el amor con dulzura y cariño.

PersonajesEditar

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